sábado, 12 de noviembre de 2016

PUJA DE ALTO IMPACTO INSTITUCIONAL

La otra gran disputa entre el gobierno y la oposición no es el nuevo acuerdo de paz que se suscriba en La Habana, sino la escogencia de cinco magistrados de la Corte Constitucional de nueve que integran dicha corporación, creada por el Constituyente de 1991, se le confía la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución, entidad que por más de dos décadas ha marcado el rumbo de las decisiones más trascendentales del país.
Lo que se renegocie entre el gobierno y las Farc en La Habana, transcendental para la paz y convivencia entre conciudadanos es un hecho histórico que mantiene expectante los términos del nuevo acuerdo que seguro estoy será sin la anuencia de los que votaron el no tanto en su contenido como en su refrendación, ante las profundas e irreconciliables posiciones.
Se consideran como eventuales mecanismos de refrendación, un nuevo plebiscito, cabildo abierto o vía congreso, este último el más probable según reiterados pronunciamientos del ejecutivo nacional; contrario a las expectativas de los que mayoritariamente eligieron el no.
No menos importante para el gobierno, es la actual reforma tributaria de iniciativa presidencial que cursa en el congreso que a juicio de expertos es regresiva y avasalla a la población vulnerable como la clase trabajadora formal e informal y población en general frente a la carga impositiva que se pretende a los salarios y productos de la canasta familiar.
Sin embargo, ofrece exenciones tributarias a los grandes empresarios nacionales y extranjeros.
Tanto lo acordado en La Habana como la reforma tributaria, necesariamente deben hacer tránsito en el congreso y posteriormente a control jurisdiccional ante la Corte Constitucional.
Los magistrados de la Corte Constitucional son elegidos por el Senado (art. 171-6 Superior), de terna que debe presentar la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el presidente de la República.
Los senadores antes del vencimiento de la presente legislatura deben elegir a los cinco magistrados que harían nuevas mayorías, nuevos estilos y nuevas apuestas.
Hago la precisión que, los magistrados son elegidos por el Senado mientras la reforma tributaria debe hacer curso tanto en el Senado como en la Cámara de Representante.
“Hemos criticado que parte de los males de la justicia es la politización de las cortes que entró por la Judicatura. Ahora resulta que se están tomando todas las cortes, vienen candidatos que cooptan a los otros tribunales cuando fueron criticados por mala gestión y politización”, aseguró Gloria María Borrero, directora de la Corporación Excelencia en la Justicia.
Quienes aparecen postulados para ser ungidos en las respectivas ternas provienen de todos los partidos que integran la Unidad Nacional, oposición e independientes. En otras palabras todos sin excepción provienen de una u otra casa política. O sea, se repite la historia “tú me elige, yo te elijo” y cuando esto ocurre se da también una perversa combinación “si me investiga, te investigo. Si no me investiga no te investigo”. Así estamos en Colombia. ¿Hasta cuándo?
Adenda 1: Como el ejecutivo “manda” se da por descontado que tendrá la mayoría de los magistrados.
Adenda 2: Los altos funcionarios del Estado como los magistrados de las Altas Cortes deben ser escogidos por el pueblo mediante el voto popular directo o por concurso de mérito con intervención de evaluadores internacionales como prueba piloto para ver si mejoramos. O sino tocará invocar a extraterrestres.

Escribió: 
Ignacio Escudero Fuentes

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