domingo, 22 de octubre de 2017

LA LLAVE QUE NO CIERRA

Las cifras no miente, la crisis de niños guajiros continua, es una llave rota que nadie ha sido capaz de cerrar, más por la testarudez, en algunos casos por verdadera incapacidad, y en algunos casos, que espero que sean pocos, por intereses mezquinos.
Escuchamos constantemente noticias en los medios como “rescatado niño en alto grado de desnutrición”, pero también escuchamos a muchos funcionarios, especialmente de entidades nacionales como Icbf, que dicen que “todos los niños de La Guajira están cubiertos y protegidos por sus programas institucionales”, de donde es válido preguntarse: sí todos estos niños están cubiertos y protegidos por programas como primera infancia, ¿Por qué sigue apareciendo todos los días niños con desnutrición crónica y aguda?, lo peor, ¿Por qué se siguen muriendo niños por esta causa?.
Falta de recursos no es, se invierten grande sumas de dinero en estas actividades, pero los niños siguen desnutridos y muriendo, lo que quiere decir que se están aplicando mal, porque si todos esos recursos del Icbf, del DPS, de Minagricultura, de fundaciones como Éxito, de Unicef y el PMA, y un sin número de ONGs que deambulan por los territorios guajiros se aplicaran correctamente, esa lleve rota se habría cerrado hace tiempo.
Alguien está faltando a la verdad, hay una total desarticulación para corregir esta tragedia social, cada quien quiere andar por su lado, hacer lo que quiere y cuando quiere, y en el proceso, siguen sufriendo los niños, quien pareciera no tener quien los defienda, quien hable por ellos, quien les garantice el mínimo derecho que es el de poder vivir.
Hay que desprenderse de los interés mezquinos, de las individualidades, de los contratos amañados, del cómo voy yo en el paseo, de organizaciones que han convertido el drama de los niños en negocio, de tomarse las fotos con niños para que vean que están haciendo cosas, hay que replantear esquemas, trazar una sola línea de trabajo, hay que meterse y permanecer en los territorios, a los niños no se les garantiza los derechos desde la comodidad de un escritorio.
Pero sobre todo, hay que atacar las variables estructurales que están generando este drama, que ya no solo es de los wayuu, ni de los wiwas, los koguis y arhuacos, ahora es de los afrodescendientes, de los miles de venezolanos que han llegado a La Guajira, de los arijunas, blancos y mestizos, ahora este flagelo está atacando a todos los sectores, porque no se hizo nada cuando se debió hacer.
Un consejo para los actores que tienen responsabilidad en esta tragedia humanitaria, si no son capaces de hacer algo, háganse a un lado, dejen que otros lo intenten, no están jugando con cosas, estás trabajando con niños de carne y hueso cuya vida depende de ustedes.

Escribió:
Mauricio Ramírez Álvarez

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