
Hay quienes no
querrán salir de sus viviendas, esquivaran pasar por debajo de una escalera y muy
precavidos estarán para no encontrarse con un gato negro.
Después de
pasar los siglos, hoy se continúa con la creencia de agüeros, siendo más
intenso en algunas personas, porque los casos de la mala suerte que se han
transmitidos de abuelos a padres, hijos y nietos tienen aún mucha vigencia.