
Han pasado los
siglos y se continúa con las creencias y en algunos es más intenso, porque los
casos de la mala suerte que se han transmitido de abuelos a padres, hijos y
nietos tienen aún vigencia.
Hay quienes
dicen tener una contra que enfrenta estos agüeros, porque ineludiblemente deben ir a trabajar o hacer unas diligencias
que son urgentes y no puedo dejarlo para mañana; que consiste en persignarse,
hacer una oración y encomendarse a Dios.