
El territorio peninsular en general tiene completamente vacío los arroyos y
quebradas, que en otros meses estaban llenos de agua y hoy solo están cargados
de arena unos y otros de piedras.
A esta problemática no se escapa el río Ranchería que una parte de su
recorrido se encuentra con el preciado líquido completamente agotado,
especialmente en la parte cercana a su desembocadura.